Catalunya sí, España también

Catalunya sí, España también

 

No se cómo debiera empezar, lo cierto es que este catalán se siente turbado, confieso que hace días me planteé esgrimir una crítica a modo de defensa, pues la crispación social que hay aquí es innegable, te señalan si no piensas como uno de ellos, me refiero a los golpistas.

Como decía, me planteaba escribir, pero me refrenó el hecho de que aún había acciones, declaraciones y demás hechos, y no quería dejar escapar ni una sola gota del tintero, cosa arduamente difícil, pues el tema es tan amplio que es imposible de abarcar en un solo contenido. Bien, el caso es simple, una minoría quieren dejar de ser españoles y ¿por qué? Cada uno te da distintas razones, lo cierto es que creo que ni ellos mismos lo saben, ya tienen una consigna memorizada y estilizada desde casi una década, España nos roba, España se ríe de nosotros, etcétera. Lo cierto es que los diálogos que he tenido con gente de diferente ideología a la mía me suelen ser frustrantes, saltan por peteneras, muestras datos certeros que contrastan y arremeten con años de mentiras e injurias, pero no les sirve, ellos más bien están por la labor de escuchar a sus líderes golpistas, y si, les llamo así porque es lo que son.

¿En qué país democrático, tanto que ellos apelan a la democracia, manda la minoría? se necesitan 90 votos a favor en la cámara de los diputados de cualquier autonomía para temas realmente vinculantes, es decir, por ejemplo, pala elegir una reforma de ley electoral, para elegir a los directivos de la televisión pública, etcétera. Tan solo el voto favorable de 72 diputados bastó para llevar a cabo la ley del referéndum ilegal de Catalunya, del cual, el resultado refleja según los datos de la Generalitat, que cerca del 39% de la ciudadanía quiere la independencia.

Volviendo a la crispación que estos días atrás me envuelve con estupor y tristeza, he de decir que me indigna como en el parlamento de la Generalitat han hecho dimitir a miembros de su cúpula, por un nido de cuervos, en el cual reparten sueños y mentiras, demagogia barata y una verborrea cínica, prometen riqueza económica, cultural y una vida más fácil llegando a ser más afín a el país de las maravillas que a la realidad. Secundo lo dicho con anterioridad, ¿en qué país democrático vence la minoría? Según los datos de la votación, cerca del 39% de la población catalana quiere un sí a la autodeterminación, eso deja sin ser yo diestro en matemáticas, que no lo soy, que más de un 50% de población catalana no lo quiere, siendo demostrado que hubo personas que votaron hasta tres y cuatro veces en colegios diferentes, aun así, Puigdemont, la C.U.P, Junqueras y todo el sequito de pastores seguidos de un gran rebaño de independentistas, prometen pastar libres fuera de la legalidad, afinan su flauta de mentiras soberanistas y como si de Hamelín se tratara, doblegan la voluntad de niños y jóvenes para crear futuros independentistas. Un presidente autonómico ha de estar por la labor de escuchar y representar a todos sus ciudadanos, por lo que debe denotar parcialidad y no es así, por eso no me siento representado, y si debe decantarse ha de ser por la mayoría y no politizar televisiones, radios, periódicos, colegios, universidades, e incluso una institución como la de la policía autonómica, cuyo deber es ser ajeno al jugo político y deberse a proteger y defender a todos sus ciudadanos, deberse a la ley sea su ideología la que sea y no ponerle trabas.

Esta es la crispación social que hoy se cierne ante el pueblo catalán, y mi tristeza que desde la otra orilla del rio, el gobierno de Rajoy sea tan inepto, tan mal gestor de todo, pero de este problema más aún. ¿No hubiese tenido más éxito aplicar el “155” que exponer a la policía nacional y la guardia civil en un escenario de cargas con porras y escudos contra gente que iba a las urnas? Aparte el tan aclamado rebaño lo tenía claro, se escudaba con niños y personas mayores, manipulaban información e imágenes en redes, y el papel de víctimas y mártires fue convincente, servido en bandeja por ustedes tan ineptos como de costumbre.

El barco separatista, que zozobraba por la tormenta de la ilegalidad tomó cierto impulso, como es lógico tratándose de un golpe de estado, ¿quién debe ser el máximo responsable en la intervención si el gobierno falla? Correcto, el jefe del estado, es decir el rey, de ahí su discurso y mi indignación, no puede plantear diálogo ante dos personas que no quieren dialogar, oblígueles, medie como árbitro, y tome una decisión usted, ya que está por si las instituciones fallasen, no pase la patata caliente, mójese, trabaje en su obligación de proteger y defender el estado, si no actúa usted con firmeza en estos casos, si no toma la iniciativa ante la disyuntiva y el caos, la gente puede empezar a replantearse para qué demonios sirve un jefe de estado, si llegado el caso no actúa como tal. Puigdemont se baja del carro ante el precipicio, ha llegado el momento de la verdad, o salta esperando no morir en la caída o se gira y le dice al rebaño enaltecido, ebrio de promesas, que era un sueño y que deben volver al cercado, pues lo de pastar libremente era una excursión, nada más lejos de la realidad.

Hablé de la crispación sobre los golpistas, la tristeza de las cosas mal hechas, y de la indignación de los deberes no cumplidos, pero tengo que destacar que también me siento emocionado por la respuesta del pueblo, por la mayoría silenciosa que explota y pide unidad, por el revulsivo que el golpismo sin quererlo, ha supuesto al sentimiento español, la gente se manifiesta en toda España, apoyan a los catalanes no secesionistas y nos dicen, estamos con vosotros, eso es algo hermoso, y ha despertado emoción y ganas de alzar la voz, de tendernos la mano como un solo pueblo español, no estoy seguro, creo que era en Sevilla, una mujer sostenía un cartel que rezaba “catalanes, no estáis solos” confieso que eso fue la puntillita, me emocioné, y por eso doy las gracias a todos, no sabéis que bien sienta, el altruismo de la solidaridad, el amor común a un pueblo, un país, me quedo sin palabras, España como pueblo es grande y me lo ha demostrado ahora más que nunca, los catalanes nos rendimos ante el amor expuesto, y por rara vez, no tengo palabras.

Han decretado un ultimátum al sí, pero no y no, pero sí de Puigdemont, decídase ya, o se compromete a algo que sabe que no es viable y le cae el peso de la ley o rectifica y se enfrenta a su propio rebaño, el caso es que Catalunya ya está pagando, fuga de empresas, caída de puestos de trabajo y el turismo ha empezado a desinflarse, que es parte importante de nuestro P.I.B.

A ver cuánto más nos harán pasar…

Tenemos un refranero español rico y comúnmente popularizado por todos, para cada cuestión, pues bien, como se dice: Reunión de pastores, ovejas muertas.

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Aarón Tena Cortés

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