¿TRABAJO SEXUAL FEMINISTA?

¿TRABAJO SEXUAL FEMINISTA?

Trabajo sexual y Feminismo posiblemente sean dos conceptos que a los/as lectores/as os cueste un poco de conectar, creedme cuando os digo que es más complicado asimilarlos cuando acudes a una charla cuyo título te atrapa a través del siguiente titular: Putas y Feminismo. ¿Estamos preparados/as para entender el trabajo sexual desde dentro del movimiento del Feminismo? ¿Entendemos un trabajo sexual feminista? Y, como se introdujo la charla… “¿La información que os llega o que os ha llegado alguna vez ha sido de una puta? Posiblemente no”

A las 11:30 del 24 de octubre de 2017 acudí, junto a mis compañeras de clase de Trabajo Social, a una actividad programada dentro de las actividades programadas en la celebración del 40º aniversario de las jornadas Feministas del País Valencià  y que tuvo lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Sociales.

Previamente a la actividad, que consistió en una charla-testimonio a cargos de dos trabajadoras sexuales, yo sostenía determinados argumentos de por qué, dentro del feminismo, me consideraba una mujer que defiende la teoría abolicionista de la prostitución, pues tal y como expresaban las mismas ponentes, la prostitución es una ocupación muy estigmatizada y que normalmente asociamos, las mismas feministas, a la venta denigrante del cuerpo de la mujer y su esclavización. Nunca hubiera podido pensar en un trabajo sexual feminista.

Quienes somos unas fieles defensoras de la abolición de la prostitución generalmente no entendemos cómo existen personas que de verdad sustentan argumentos para que esta práctica se legalice, pues en mi caso me es prácticamente imposible ver más allá que una compra-venta sin escrúpulos del cuerpo de las mujeres, mayoritariamente en riesgo de exclusión, y que son consumidos por hombres que no se paran a pensar en las consecuencias de ese consumo (prejuiciosamente así lo pienso yo y muchas feministas).

Sin embargo, una vez he escuchado los argumentos “pro prostitución” de estas dos feministas, que además, son trabajadoras sexuales enorgullecidas, no tengo tan clara ya mi posición frente al tema.
Esta charla se ha basado en el testimonio de dos trabajadoras sexuales, Belén Ledesma y Miel Guernica, que, a través de sus historias de vida y su percepción de la prostitución en condición de prostitutas, han compartido numerosos argumentos de por qué la abolición de la prostitución no es una buena solución, siendo el principal de ellos que pretender la abolición de una ocupación que ha existido en toda la historia, no va a terminar con la necesidad real que sienten muchas personas de buscar personas con quienes mantener relaciones sexuales (no lo confundamos únicamente con la penetración) en el más amplio espectro.

También han intentado destruir el estigma que se tiene en torno al trabajo sexual, desmintiendo mucho de los mitos denigrantes que circulan en la sociedad, y acercando sus propias vivencias como trabajadoras sexuales, dentro de lo que consideran un trabajo sexual feminista.

Entre otras muchas ideas, las ponentes han señalado que “hay que acabar con la putofobia que impregna el movimiento feminista” y luchar contra la percepción de la prostitución como un oficio tabú, denigrado y estigmatizado, ya que, como explican, ellas viven la prostitución de una forma totalmente diferente a como la pensamos.

 

“Hay que acabar con la putofobia que impregna el movimiento feminista”

En su día a día, ellas son trabajadoras sexuales que se sienten y se presentan como independientes y feministas, ya que como afirman, ellas son las que ponen las condiciones en sus servicios, basados en el respeto, el afecto, el placer mutuo, etc., así como los límites que no están dispuestas a sobrepasar bajo ningún concepto.

Así mismo, han insistido bastante en que son  trabajadoras sexuales que ejercen su trabajo fuera de las drogas, y que ante todo su filosofía de acción es la pretensión de lograr disfrutar de los encuentros, buscando, por ejemplo, los orgasmos mutuos, esforzándose también por conocer a sus clientes y que éstos las conozcan a ellas. Una de ellas comentaba lo siguiente: “Las trabajadoras sexuales feministas a los gilipollas no los recibimos”

 

“Las trabajadoras sexuales feministas a los gilipollas no los recibimos”

Por otro lado, ambas afirman que a través del trabajo sexual han conseguido un nivel de vida muchísimo más alto que a través de empleos “legalizados”, y que ellas califican como verdaderos denigrantes y explotadores, pues como una de ellas señala, trabajar por 2.5€ la hora ejerciendo de camarera, como hizo ella en épocas anteriores, no es ni s acerca a lo que se puede calificar como digno.

Por supuesto, en todo momento condenan el proxenetismo, la trata y los tratos vejatorios hacia las trabajadoras sexuales, pero no solamente en su ámbito, sino que en general condenan también cualquier situación precaria en cualquier otro trabajo que ataque a la dignidad y libertad de las personas.

Principalmente, estas trabajadoras sexuales buscan reconocimiento, que se reconozca el trabajo sexual como un oficio digno, porque utilizar la sexualidad como un medio de vida no es algo de lo que avergonzarse. Además, afirman que a través de la prostitución han descubierto las formas de vivir la sexualidad que ellas desean, en variedad y calidad, algo que por el contrario nunca se les ha explicado en contexto educativos reglados, por ejemplo. Han descubierto formas de dar y recibir placer, de sentirse humanas, dignas y libres, porque como ambas afirman, ellas son las que mandan de sus vidas, y han aprendido a decir que no cuando no desean algo.

 

 

Nuestras ponentes quieren que se desacralice la sexualidad, que ésta se viva de forma plena y natural y que no se condene, sea como sea y se viva como se viva. Pero sobre todo, luchan por que los movimientos feministas visibilicen su condición de trabajadoras sexuales como trabajadoras dignas y libres, y que no se las estigmatice de una forma tan cruel por utilizar su sexualidad (que al fin y al cabo es suya) como medio de sustento. Así mismo, no desmienten que dentro de la prostitución se ejerce mucho machismo y violencia, pero añaden que como en otros lugares de trabajo, y que sí es posible dedicarse a este oficio de una forma respetable en el que ambas partes estén cómodas y seguras.

Como decía al principio, mis ideas sobre la abolición de la prostitución dentro del movimiento feminista, después de esta charla han cambiado un poco.
Ahora más que nunca tengo muchas dudas sobre qué sería lo más correcto. Sigo pensando que el mundo de la prostitución es un espacio en el que las mujeres juegan con desventaja, pues generalmente son los cuerpos femeninos los que están expuestos a estas prácticas.

Así mismo, solía pensar que la sexualidad es algo íntimo, que no significa que no pueda hablarse sobre ésta en los espacios públicos, sino que es algo que se vive dentro de la intimidad y que por ello no podía ser objeto de compra-venta.

Sin embargo, escuchar el testimonio de dos trabajadoras sexuales que viven de este oficio e imponen unas condiciones de trabajo totalmente dignas y que viven su sexualidad de la forma que ellas desean, sin imposiciones y sin vejaciones, me lleva a pensar si la regulación de la prostitución sería una buena idea para lograr que todas las mujeres que se están dedicando ahora mismo a ello puedan trabajar y vivir de forma digna y honrosa, dentro de unos estándares de higiene, seguridad y límites que las protejan, como cualquier otra trabajadora.

Por supuesto, en todo esto no hay cabida para el proxenetismo, para la trata y la esclavitud sexual. Toda persona debería ser libre de escoger una forma de vida sin coacciones, y siempre dentro de un marco de seguridad y protección.
Es un tema muy complicado y no se si llegaré algún día a entender qué salida es la correcta al “problema” del trabajo sexual, pero de momento, lo único cierto es que el trabajo sexual debe ser visibilizado (es conocido por todos y todas, pero extremadamente estigmatizado) y tratado con total respeto, pues detrás de él hay muchas personas que no necesariamente responden a la imagen estereotipada que tenemos la mayoría de la sociedad.

Y para los/as más curiosos/as y comprometidos/as con la lucha feminista… ¡No os olvidéis de curiosear las actividades que se han realizado durante esta semana en el 40º aniversario de las primeras jornadas feministas del País Valencià! ( http://40jornadasfeministasvalencia.blogspot.com.es/ )

Y no dejéis de acudir a cualquier acto en pro del feminismo a cargo de mujeres que están en el “meollo” del asunto… Es increíble todo lo que puedes llegar a cuestionarte.

 

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Aida Carretón Alfonso

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