Banksy, el artista anónimo del planeta

Banksy, el artista anónimo del planeta

El artista británico Banksy, ha sido siempre conocido por su peculiar forma de expresar su crítica contra la sociedad, la moral y la política de forma irónica y satírica, y siempre ha sido especialista en meter el dedo en la llaga de la forma más sutil, y sin provocar escándalos. Y es que, el artista siempre ha levantado ampollas allí donde ha pisado. Su innegable don para el grafiti y el secretismo con que lleva su verdadera identidad, le han convertido en el artista callejero más representativo e influyente del mundo.

Comenzó pintando en las calles de Bristol (Liverpool), de la que se dice que es su ciudad natal. Sus pinturas comenzaron siendo dibujos de ratas, reflejando sus críticas hacia el sistema. A estas, les siguieron otras imágenes que seguían en su polémica línea de crítica a las hipocresías sociales. Incluso, ayudado por su agente Steve Lazarides, organizó los famosos actos-atentados, que consistían en colarse en conocidos museos y dejar allí sus obras, como en el Museo de Historia Natural de Londres, o en el MOMA de Nueva York.

 

Una vida basada en la controversia

En cada movimiento, el cinismo es llevado siempre al límite por Banksy, utilizando como temas para sus pinturas el militarismo, el trabajo infantil, el cambio climático, o el consumo desenfrenado. “Vives en una ciudad y todo el tiempo hay símbolos diciéndote qué hacer, y carteles intentando venderte algo. Yo siempre sentí que estaba bien responder un poquito, que la ciudad no debería ser una conversación en un sentido. El grafiti siempre ha sido una manifestación artística temporal. Haces tu marca y luego la limpian. O sea, la mayoría de ellas están diseñadas  para que se vean bien desde un coche en movimiento y no necesariamente para que se queden en los libros de Historia. Quizá el arte se trata de intentar vivir por un momento en él”, afirmó Banksy en una entrevista para el diario ‘The Sun’,  como justificación de su afán por representar su versión de la realidad en las calles, ya no sólo de Londres, sino en diversos puntos del mundo, como Viena, Barcelona, San Francisco, París, o el muro de Israel, en Cisjordania.

La siniestra, pero exquisita ironía de estas obras irritan a los políticos, y siempre causan controversia, logrando mostrar a todos los grandes poderes como vulnerables. Para algunos, es vandalismo puro, y para otros, auténticas obras de arte. Sus pinturas son transformadas en un espejo, que muestra los rasgos más vergonzosos y oscuros de la sociedad. Y es que, la magia de Banksy reside en provocar.

banksy-2

Otro aspecto polémico es que a pesar de que el aclamado Banksy siempre ha presumido de ser un artista “antisistema”, y de luchar contra el capitalismo, el consumismo y la hipocresía social, es el artista callejero mejor pagado del mundo. Algunas de sus obras están cotizadas en más de 300.000 dólares, y ha trabajado con conocidas marcas como Puma o MTV, de ahí que cuente con numerosos detractores que lo califican de “vendido”.

Gareth Williams, jefe del departamento de Arte Urbano de la casa de subastas Bonham de Londres, le defienden: “lo más íncreíble del fenómeno Banksy no es su ascenso meteórico, ni las importantes sumas que se pagan ya por sus obras, sino el hecho de que el mismo establisment al que satiriza, le haya acogido entusiasmado”.

 

 

Dismaland: el parque temático para anarquistasbanksy-4

Pero Banksy no sólo se ha conformado con llamar la atención por medio de sus irreverentes grafitis o por el misterio de su anonimato.

El pasado año inauguró por sorpresa un fantástico y, a todas luces, siniestro parque temático en el complejo Weston-super-mare en Somerset, Inglaterra, al que el propio Banksy definió como “un parque temático familiar para anarquistas principiantes” y cuyo nombre es “Dismaland” que juega con la palabra inglesa “dismal”, en español “deprimente”.

Al igual que la mayor parte de sus obras y proyectos, la creación del parque se llevó en secreto, y estuvo abierto durante cinco semanas, desde el 22 de agosto de 2015, hasta el 25 de septiembre del mismo año, fecha en la que se comenzó la construcción de hogares en Calais con los materiales reciclados del parque, ayudando así a los miles de refugiados que allí residen.

La habitual nube de controversia y polémica que rodea al pseudónimo del artista más conocido del mundo, no iba a ser menos con la creación de un parque de atracciones tintado del habitual humor negro y pesimista  que caracteriza su firma. La expectación ante su apertura fue máxima, y se facturaron unos 20 millones de libras de beneficios en la costera región de Weston-super-Mare, en Somerset, Reino Unido. Más de 150.000 personas visitaron la localidad con motivo de la nueva creación de Banksy.

Con este parque temático, el artista quiso dar a entender que “la vida no es siempre un cuento de hadas”.

 

En el interior del parque, Banksy realizó una impresionante colección de obras de cincuenta y siete artistas, como Damien Hirst o Josh Keyes. El recinto nos mostraba ciertas peculiaridades que solo Banksy es capaz de crear, como, para empezar, una especie de zona de seguridad, con arcos detectametales de cartón, o un castillo de hadas que se asemeja al castillo de la Cenicienta de Disneyland, pero  sucio y en ruinas. El castillo está rodeado por un lago, sobre el que se encuentra la sirena Ariel, pero un tanto distorsionada. Sobre el lago también se daba la oportunidad de jugar con lanchas teledirigidas, solo que en lugar de ser lanchas, se trataba de pateras cargadas de refugiados, otra de las muchas denuncias que ejerce Banksy en contra del trato a los inmigrantes en los países occidentales.

En Dismaland, se venden globos en los que se puede leer “Soy imbécil”; se ven esculturas como el de una señora engullida por una bandada de gaviotas mientras está sentada con un carro de la compra; un carnicero que desguaza caballitos del carrusel para hacer lasaña; o la carroza de la Cenicienta volcada, en un macabro homenaje a Lady Di, en la que los paparazzis disparan sin cesar al lugar del accidente.

Esta ácida forma de representar la realidad en la que vivimos, fue justificada por Banksy, afirmando que “no es arte a menos que tenga el potencial de ser un desastre”.

 

El anónimo más conocido del mundo

Los dibujos plasmados en las paredes londinenses que hicieron famoso a Banksy, a pesar de estar rodeados de una gran maestría y técnica, también lo estaban de ilegalidad, y el riesgo era el mayor peligro al que se enfrentaba el artista. De ahí que resulte lógico que, al principio, el autor británico no quisiese mostrar su verdadera identidad. Pero, con el paso del tiempo, Banksy ha sabido aprovechar las ventajas que le proporcionaba el desconocimiento de su nombre. “El hecho de que la mayoría de la gente no conozca su identidad, es un tema más ‘marketiniano’ de su personaje, y le ha resultado muy productivo” así  lo afirman los integrantes de Boa Mistura un grupo de grafiteros españoles y admiradores del trabajo de Banksy.

 

Además de la construcción del campo de refugiados en Calais el pasado año, Banksy ha puesto su mirada en numerosas causas sociales, colaborando, por ejemplo, con asociaciones benéficas como Greenpeace. También ha sido aplaudido por su pintura en el muro de Israel, al que Banksy considera “la mayor cárcel al aire libre del mundo”.  Con tales acciones, y a pesar de poder liberar el secreto de su identidad, y atribuirse los merecidos méritos de estos actos a su nombre real, el autor ha querido seguir manteniendo su nombre en una nube de confusión y secretismo.banksy-3

 

A lo largo de los años, numerosos supuestos han salido a la luz, pero a día de hoy, no hay ninguna teoría que afirme el verdadero nombre de Banksy. Se cree que su edad podría estar entre los 28 y los 35 años según diversas fuentes. El artista canadiense Chris Healey denunció que Banksy son realmente siete artistas; en 2003, Simon  Hattenstone del periódico ‘The Guardian’, uno de los pocos periodistas que le han entrevistado, lo describió como “un cruce entre Jimmy Nail y Mike Skinner de la banda The Streets”; en 2008, Mail on Sunday afirmó que su nombre era Robin Gunningham; y Kriston Capps del periódico CityLab, afirmó que Banksy es realmente una mujer.

Existen diferentes teorías acerca de la identidad de Banksy, aunque de hecho, es sabido que tanto sus fans como sus detractores parecen preferir esta faceta del hombre misterioso y sin rostro, que ponerle nombre y apellidos a un personaje tan enigmático.

 

Y es que, parece ser que el misterio es el mejor amigo del artista, y por eso, el mundo se pregunta impaciente cuál será el  próximo mensaje de Banksy, que no dejará a nadie indiferente.

The following two tabs change content below.

Ana Belén Ramos

Estudiante de tercer año de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada (Madrid).

Deja un comentario

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Member of The Internet Defense League
A %d blogueros les gusta esto: