Los estudiantes de 6º curso de medicina de la UV, colapsando la secretaría en busca de instancias de incidencias

Los estudiantes de 6º curso de medicina de la UV, colapsando la secretaría en busca de instancias de incidencias

Descontento entre los alumnos de Medicina de la UV

Desde la llegada del plan Bolonia a las universidades españolas, no se han dejado de plantear polémicas al respecto, analizando los pros y contras de su instauración. El concepto general de tal plan es la reducción de las horas de clase teórica para otorgárselas a las prácticas, además del reconocimiento de las horas de estudio “en casa” personal de los estudiantes. La instauración de este nuevo plan de estudios en el actual Grado de Medicina de la Universidad de Valencia, pasó en primer lugar por hacer una “promoción puente” en la que los alumnos de la pasada licenciatura se incorporarían al nuevo plan para que el Grado fuera la norma desde entonces. No obstante, en dicho comienzo se han ido dando numerosas adversidades que han mermado la ilusión de los estudiantes y su confianza en la universidad, de tal manera que las quejas al Decanato de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Valencia han ido incrementando desde la instauración del famoso plan Bolonia.

En este contexto, este último año académico la “promoción puente” empezó 6º, el último curso del Grado de Medicina, encontrándose un panorama decepcionante en cuanto a la realización y método de evaluación del que sería su último año universitario, enfocado a la parte práctica de la profesión médica.

Volviendo a los comienzos, los primeros problemas aparecieron cuando la reducción de las horas teóricas impartidas en clase no se acompañaba de una reducción proporcional al temario a impartir: es decir, los departamentos docentes se limitaron a comprimir el material docente de sus asignaturas, que antes se daban en el doble de tiempo, por lo que la calidad de la enseñanza decayó, así como la relación profesor-alumno. Además, se incluyeron temas de teoría de la anterior licenciatura camuflados en forma de seminarios y prácticas. Tampoco se siguieron en muchas asignaturas doctrinas de subir al aula virtual de la red interna de la facultad las presentaciones que se impartirían al día siguiente, con tal de que los alumnos puediesen mirar en casa el tema que se daría al día siguiente, para que la clase magistral del profesor se centrara en los conceptos importantes y en la resolución de dudas, como plantea el plan Bolonia. Muchos de estos problemas aún están vigentes y no se han conseguido solventar, de tal manera que el estudiante va aún más ahogado que en la Licenciatura y peor preparado.

Tras la llegada de la “promoción puente” a su último año de licenciatura / graduado, la falta de coordinación, planificación y unificación ha llegado a su cima y muchos alumnos se han visto perjudicados y menospreciados por los métodos de evaluación de la parte práctica de la carrera de Medicina, actualmente constituida por los ECOEs (Evaluación Clínica Objetiva Estructurada). El concepto de ECOE implica una evaluación – como su nombre explica- objetiva y estructurada, es decir, que debe estar unificada, si no entre diferentes universidades, dentro de la misma y, como mínimo, entre la misma asignatura. Implica, además, que los alumnos deben saber a que tipo de examen se enfrentan y adquirir durante el rotatorio de sexto (en el que los alumnos pasan por diferentes especialidades en los hospitales universitarios) las habilidades necesarias para superarlos. Por otro lado, el ECOE no debe basarse en conocimientos teóricos puros y meticulosos, pues ya fueron evaluados durante la docencia de la correspondiente asignatura. Es un examen práctico.

Así pues, los alumnos supieron la estructuración del ECOE un escaso mes antes en un reunión informativa en la que la frase premisa fue que “para los ECOEs no hay que estudiar, repasar como mucho”. Ante la poca planificación, no fue raro encontrarse con que la evaluación de los alumnos fue de lo más heterogénea entre los diferentes hospitales, perdiéndose la estructuración y, en consecuencia, la objetividad. Las quejas de los alumnos se resumen en estos tres puntos:

– Los ECOEs de las especialidades médicas se centraron más en conceptos teóricos sobre enfermedades poco comunes, perdiendo el horizonte de la utilidad práctica, en la que lo que más se debe conocer son las enfermedades que con más asiduidad se verán en la práctica clínica.

– Los ECOEs quirúrgicos se hicieron con exámenes escritos muy diferentes entre las diferentes especialidades elegidas por el estudiante para realizar el rotatorio, cuando el concepto de ECOE supone que evalúa al alumno de cualquier especialidad quirúrgica y no sólo de las elegidas. Además, muchos alumnos manifiestan la presencia de preguntas “fuera de lugar” en su examen, pues consistían en conceptos muy teóricos, novedosos y exactos.

– Otros ECOEs, como el de psiquiatría o el de ginecología no se abstuvieron de seguir estos patrones, sino que además añadieron al cupo de irregularidades dificultades para la realización de revisión de exámenes, en la que los alumnos podrían comprobar sus respuestas erróneas y protestar en las que consideraran mal evaluadas. El fatídico ECOE de psiquiatría es el más aclamado de todos: el profesor responsable de la revisión acudió a la misma sin los exámenes y tampoco puso facilidades para que los alumnos al menos vieran el examen en blanco que habían realizado, dándoles sólo las respuestas correctas, con las que obviamente no podían hacer nada a no ser que se supieran su examen y sus respuestas de memoria (algo prácticamente imposible). Tras este hecho una avalancha de alumnos desfavorecidos acudieron a secretaría a poner una instancia al respecto, tal fue la cantidad de papel requerida que se tuvo que hacer una queja común a falta de papeles suficientes. Tras la re-revisión del examen, se les ha subido un punto a cada alumno a modo de “bonificación”, con tal de que las notas no fueran tan bajas y los alumnos no se exaltaran al respecto. Una medida poco legal y bastante acogida por diferentes departamentos de todos los cursos, que, ante la falta de aprobados por poner exámenes desorbitados para el conocimiento impartido en las aulas, han tenido que hacer reajustes en sus notas ( “curvas de Gauss”, bonificaciones por prácticas que no figuran en la guía docente y que aparecen y desaparecen según el resultado de los exámenes, etc). Otro caso bastante alarmante en este contexto ha sido el de Reumatología de 4º curso, donde los alumnos salieron totalmente alarmados al ver las preguntas del examen en comparación con el temario impartido.

Por tanto, los acontecimientos de este último año han sido la guinda al conjunto de desavenencias que los estudiantes de medicina de la Universidad de Valencia han ido encontrándose, en la que no se debe olvidar la heterogeneidad de las prácticas clínicas, la falta de interés de algunos docentes prácticos en enseñar al alumno que pasa por su servicio y las pocas tareas médicas asignadas en muchos rotatorios, donde apenas se toma contacto con el paciente o la historia clínica.

Concluyendo, nuestros estudiantes de sexto recién graduados salen con la amarga sensación de haber perdido su último año, de no ser valorados su trabajo y esfuerzo diario y de haber sido perjudicados en su futuro y preparación por haber escogidos asignaturas cuyos ECOEs han sido más injustos.
Para acceder al documento de la carta escrita al Decano de la Facultat por parte de los alumnos, click en el link siguiente: 

Carta al Decano de la Facultad

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