“Echar un polvo” , ¿ de dónde viene esta expresión ?

“Echar un polvo” , ¿ de dónde viene esta expresión ?

Para quien no la conozca, esta frase hecha es muy usada en España para hacer referencia al hecho de mantener una relación sexual. No obstante, su posible origen puede que se deba al tabaco:

La mayoría de las fuentes localizan el inicio de esta expresión en los siglos XVIII a XIX, cuando se puso de moda el consumir tabaco en polvo por vía nasal, el cual era conocido como Rapé. El esnifar este tabaco provocaba muchos estornudos que eran molestos para los acompañantes no fumadores de alrededor, por lo que los consumidores empezaron a irse a otras instancias para poder fumar / esnifar tranquilos. Con el tiempo estas ausencias se convirtieron en la excusa perfecta para que las parejas se desvanecieran de las salas concurridas de gente a otras más íntimas, donde, literalmente y a ojos de los demás,  iban a “echar un polvo”. La realidad sin ir más lejos era otra distinta,y eso hizo que con el tiempo la frase se popularizase y acabase adquiriendo su sentido actual. 

Pero estos orígenes no están tan claros y hay otras fuentes que sitúan el nacimiento  de esta frase en otra oración de origen latino “Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris” que significa “Recuerda hombre, que eres polvo y que al polvo regresarás”. Por tanto , si somos polvo venimos del polvo, por lo tanto, polvo = coito.

Por si no hubiera bastante, también hay otras teorías, en las que nos remontamos a la historia del condón. El condón no es un invento nuevo, en el año 1000 a.c  los egipcios ya usaban fundas de tela para evitar el paso de semen, posteriormente usarían tripas de animales por su mejor textura y capacidad de mantener el calor, aunque no eran muy efectivos. En la mitología griega parece haber un utensilio similar en la leyenda del rey Minos hecho con vejiga de pescado o de cabra. Pero lo que sí que está bien documentado es que a partir del siglo XVII en adelante se empezaron a usar condones hechos con tripas de cerdo y otros animales. Estos condones debían mojarse en leche tibia para eliminar la aspereza al tacto que los caracterizaba, y tras usarlos no se tiraban, sino que debían limpiarse en agua tibia y guardarlos en polvos de talco o de fécula para mantenerlos. Al hecho de coger el condón y desnpolvarlo de su caja podría ser el origen de la expresión “echar un polvo”.

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