Gracel Meneu, Rafael Ricart y Cristina Andreu durante la sesión de videodanza en la Nau

Gracel Meneu, Rafael Ricart y Cristina Andreu durante la sesión de videodanza en la Nau

El baile y la coreografía se hacen visibles

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Bajo el título de “La palabra del bailarín y del coreógrafo” se desarrolló una sesión de vídeo danza organizada por la Universidad de Valencia en que dos experimentadas profesionales de la danza y el arte escénico, Gracel Meneu y Cristina Andreu, repasaron sendas trayectorias profesionales en una velada que despidió nostalgia y evolución al mismo tiempo.

Gracel Meneu, Rafael Ricart y Cristina Andreu durante la sesión de videodanza en la Nau

La Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset acogió tanto a curiosos que se acercaban por primera vez a este tema como a profesionales y estudiantes de danza y arte dramático. Rafael Ricart, de Contactart, moderó las proyecciones y un coloquio que se desarrolló con ciertos problemas técnicos. Gracel Meneu y Cristina Andreu, ambas bailarinas, coreógrafas y profesoras de danza, aprovecharon este encuentro presencial e íntimo para explorar sus universos creativos.

Una pequeña pieza audiovisual de la bailarina experimental Anna Halprin (ya nonagenaria) definió la filosofía de la velada: el movimiento en la vida. “Los pájaros danzan, las nubes danzan, la vida es movimiento, la danza es todo lo que vemos. La danza es la respiración hecha visible. Cuando dejas de respirar, la respiración no es visible. Ya no te mueves”, recita Halprin mientras baila en la naturaleza e insiste en que la danza no es solo para los cuerpos jóvenes, en una defensa apasionada de la integración de la vida y el arte.

A continuación, Gracel Meneu continuó la sesión hablando del proceso creativo que inició cuando recibió una prestigiosa beca de investigación y ampliación de Estudios Artísticos en los Estados Unidos. En contacto con los discípulos de Anna Halprin y de la nueva danza postmodernista, Meneu pudo vivir un momento único de la ciudad de Nueva York, hervidero de vanguardias y corrientes artísticas y expresivas. “El mensaje de Walking and Falling”, del disco Big Science de Laurie Anderson, me llamó poderosamente la atención. Es sobre el principio de la caída y la recuperación. Al dar un paso, pierdes el equilibrio, y tienes que dar otro de manera inminente”, explicó sobre la génesis de un espectáculo de su compañía Vianants Danza, cuyos fragmentos audiovisuales proyectó para los asistentes y observó absorta.

Cristina Andreu durante la sesión de videodanza en la Nau

Posteriormente, Cristina Andreu reivindicó la importancia de espacios como aquellos para crear y compartir experiencias, y dar referencias a los estudiantes. Andreu habló de “La Sonrisa de Caín”, performance en que destaca la voz como un elemento más de los bailarines. Andreu quiere humanizar la figura del bailarín, acercarla al público, y luchar contra las formas preestablecidas. Tesis que causó polémica entre los asistentes: el debate giró en torno a si, efectivamente, añadir voz a los bailarines causaría la transformación de la danza en discurso. “Para mí el cine de verdad es el cine mudo, porque es imagen, y no voz”, explicó uno de los asistentes. Una seguidora del trayecto artístico de Andreu respondió: “En su trabajo quiere añadir la voz porque valora el cuerpo del bailarín como un todo. Soy un cuerpo, y danzo, pero también tengo voz y hablo”.

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