La igualdad de género no es sólo un problema de mujeres

La igualdad de género no es sólo un problema de mujeres

Hoy por hoy la igualdad de género sigue siendo el ideal por el que muchos luchan. Pese a muchas campañas de concienciación, aún estamos lejos de conseguir que tanto mujeres como hombres sean reconocidos en igualdad de condiciones a nivel social, económico y cultural.

Es difícil cambiar un modo de pensar instaurado tan profundamente, pero si algo caracteriza a los humanos es la capacidad de razonar y de evolucionar.

Muchas veces se oyen términos como  “nenaza”, comentarios tales como “pareces una niña” que son aceptados como normales entre nosotros. La marca Always lanzó un vídeo hará unos meses titulado “like a girl”, en la que se pone en crítica como las frases “correr como una chica” (entre otras) arrastran un contexto negativo, de debilidad y de incapacidad de hacer algo, incluso de  ridículo.

Estas ideas están tan instauradas en nuestras mentes, nos resultan tan naturales que la palabra feminismo ha ido derivando en algo negativo y que hay que rechazar. Tal es el repudio que incluso algunos usan palabras como “feminazi” para referirse a aquellas mujeres -y hombres- que defienden una igualdad real entre los dos sexos. Además, es bastante común entre la gente confundir el término feminismo con hembrismo: el feminismo defiende la igualdad entre géneros, y el hembrismo sería el equivalente opuesto al machismo. Esto da lugar a confusiones, y muchos piensan que ser feminista implica odiar a los hombres. Por tanto, quizá un nombre más apropiado y claro sería igualitarismo.

Las mujeres feministas no odian a los hombres, sino que no se sienten inferiores a ellos, los ven como a personas y no como el sexo opuesto. Son mujeres  que creen que las cosas pueden cambiar, luchan por ello y no permiten que conceptos culturales eviten que hagan lo que realmente desean. No temen que se les tache de “poco femeninas” por ser ellas mismas, ni dejan que eso altere sus vidas.

Por otro lado, los hombres en esta lucha son igual de necesarios, pues también son víctimas. La idea de machismo implica ciertas actitudes y comportamientos que muchas veces no encajan con su manera de ser. El rol masculino tiene unas pautas establecidas, y salirse de ellas aún está mal visto: deben ser fuertes, no llorar, fríos, deben gustarles las mujeres y estar obsesionados con el sexo, tomar la iniciativa, ser los primeros.

La igualdad implica que deje de haber esos roles de sexos tan establecidos, y que dejen de considerarse actitudes como femeninas o masculinas, para pasar a ser simplemente actitudes. Ser hombre y feminista no implica ser menos masculino, implica ser más racional y trascender el mundo actual. Implica progreso y humanidad.

Hay muchos hombres que , sin darse cuenta , tienen actitudes feministas, pues tratan por igual a una mujer, respetan su sexualidad, le brindan las mismas oportunidades y confían en sus aptitudes. Son ellos mismos.

 

Así pues, la desigualdad de género no es un problema de mujeres, es un problema de todos y está en manos de cada uno contribuir para que las cosas cambien.

 

 

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