El parking de los trastornos de la personalidad

El parking de los trastornos de la personalidad

Uno de los problemas a los que se enfrenta los psiquiatras en su rutina diaria son los trastornos de la personalidad. Para un paciente de psiquiatría a veces es difícil creer que se está enfermo, como pasa en todos los casos de esquizofrenia en su inicio o en las demencias. Sin embargo, con medicación y adecuado tratamiento psicológico esta falta de, como lo llaman, insight (capacidad de reconocerse como enfermo) se puede adquirir. Además, contamos con la ventaja de que en el caso de la esquizofrenia, los síntomas que tiene la persona son “egodistónicos”, es decir, le crean malestar y no lo perciben como algo típico e inherente en ellos.

Pero los trastornos de personalidad son otra historia, se podrían describir como formas de sentir, percibir y pensar desviadas de la normalidad habitual, las cuales resultan problemáticas para adaptarse a la sociedad y las situaciones personales de la vida cotidiana, interfiriendo en las relaciones  y en la manera que la persona se ve a si misma. Sin embargo, son “egosintónicos”, porque siempre han sido así, su configuración mental se ha desarrollado de esa manera y por eso resulta tan difícil el tratamiento. Porque…¿Cómo tratamos la personalidad? ¿Qué es normal y qué no lo es? Sobre esto los psiquiatras llevan discutiendo años, y seguirán haciéndolo.

Para entender mejor los diferentes trastornos de personalidad descritos, se creó un gracioso dibujo de un parking, que representa muy bien la manera de pensar de estas personas:

  1. Paranoide: Personas con alto grado de recelo y suspicacia, creen que todo el mundo está contra ellos y atentan contra su bienestar. Desconfiados en exceso con la gente, les cuesta establecer relaciones duraderas, pues enseguida deducen que les van a hacer daño, pese a que no haya evidencia de ello. Pueden pensar que les persiguen o que van a por ellos con frecuencia. Este trastorno se ve más en inmigrantes o discapacitados.
  2. Narcisista: autoestima excesiva. Creen que son lo mejor y  hacen las cosas de manera muy superior al resto. Nadie les supera, tienen una autoestima excesiva hasta tal punto que creen que los demás están para su servicio y beneficio. Desprecian al resto porque los consideran inferiores y los usan para sus propios intereses. Tienen muchos problemas para mantener relaciones estables y se vienen abajo con facilidad ante los fracasos y las frustraciones. Toleran también mal el envejecimiento o las discapacidades, teniendo gran riesgo de depresión en estos casos.
  3. Dependiente: persona con excesiva inseguridad con respecto a si misma. No tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones y delegan sus responsabilidades y elecciones en otra persona, a la que piden consejo y opinión. Valoran su propia existencia en función de la del otro y les cuesta mantener su autonomía. No se sublevan ni hacen cosas por si mismos. Se auto-culpabilizan en exceso por su inseguridad. Tienen un miedo intenso a que su acompañante los abandone, pudiendo a llegar excesivamente sumisos al otro. Son personas susceptibles al maltrato y la manipulación, pues la autoestima que tienen suele estar por los suelos.
  4. Pasivo-agresivo: estas personas viven en la dicotomía de querer mantener su autonomía e independencia pero, a su vez, se sienten tan inseguras que son incapaces de oponerse a las peticiones de los que le rodean, son incapaces de decir “no” o dar una respuesta asertiva. Tienen miedo de quedarse solos, pero a la vez también temen que si ceden a las peticiones se pierden a si mismos y su autonomía. Por tanto, para solucionar esos enfados con respecto a los demás y sentir que mantienen el control de su vida, pero a la vez sin enfrentarse a la situación, deciden no cooperar, pasar del asunto, hacerse los olvidadizos u oponerse a hacerlo sin motivo justificado.
  5. Límite: personalidad cambiante, con oscilaciones de humor bruscas, actos impulsivos con consecuencias no pensadas. Actúan de manera inesperada y desproporcionada a situaciones cotidianas. Montan escándalos con asiduidad, tienen muchas posibilidades de realizar intentos de suicidio. Las relaciones amorosas son tempestades, muy dramáticas, reaccionan con celos y agresividad ante el dolor emocional.
  6. Antisocial: también usado a veces como sinónimo el término “psicópata”. Son personas con poca o ninguna empatía (capacidad de “ponerse en el lugar de otro”). No le importan ni le interesan los problemas de los demás o las normas sociales o legales. Sólo se preocupan por si mismos por lo que actúan en su propio beneficio, llevándose por delante lo que se interponga en sus propósitos.  Esta manera de sentir y pensar les lleva a ser propensos a actos bandálicos, a no respetar lo ajeno, e incluso a ser crueles con los demás. En las cárceles hay mucho pacientes que cumplirían estos criterios.
  7. Histriónico: En este caso la persona busca de manera obsesiva ser el centro de atención, destacar entre los demás y ser deseado/a. Para eso, recurren a un comportamiento excesivamente seductor, provocativo, buscando la aprobación y aceptación de los otros. Son sujetos enérgicos y coquetos, dramáticos, que expresan sus sentimientos de manera desproporcionada, hacen apariciones súbitas y exageradas.
  8. Obsesivo: Personas meticulosas, rígidas mentalmente, ordenadas, esquemáticas, sistemáticas. Se ciñen a las reglas y se crean las suyas propias. No toleran el fallo y les cuesta delegar en los demás. Emplean mucho tiempo en que todo quede perfecto. La obsesión por detalles que reconocen como absurdos lleva a la compulsión de realizar actos que disminuyan su ansiedad.
  9. Evitativo: En este caso la persona tiene la creencia constante que los demás lo critican y juzgan por ser como es o actuar como lo hace. Se sienten constantemente “mirados bajo lupa” y por eso acaban evitando las relaciones sociales y las posibilidades de ser evaluado. No quiren llamar la atención, se sienten poco queridos y sus relaciones interpersonales se limitan a algunas amistades y la familia.
  10. Esquizoide: no se relacionan con los demás no porque no quieran, sino porque el resto del mundo les da igual. no sienten ninguna necesidad de relacionarse con otras personas, ni disfrutan de las relaciones con ellas. Son emocionalmente fríos y distanciados, escogen y prefieren actividades solitarias, no muestran mucho interés por el sexo.
  11. Esquizotípico: Aquellos con pensamientos extraños, excéntricos, mágicos. Tienden a la superstición, el esoterismo y a ideas de auto-referencia y paranoides. Visten de manera extraña y se retraen socialmente, pues sienten ansiedad al relacionarse debido a sus pensamientos paranoides. Dicen tener experiencias perceptivas sobrenaturales, creen y se recrean en sus propias fantasías (extraterrestres, conspiraciones, etc).
The following two tabs change content below.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: