Sabiha Belm en la firma de libros de Cadena Perpetua

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Sabiha Belm: “El Corán es feminista. Si decimos que llevamos el hiyab por voluntad propia alegan que nos han comido la cabeza”

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La Europa xenófoba asciende a medida que el miedo se extiende, fruto de los atentados terroristas cometidos en nombre del Islam. Muchos son los argumentos que arguyen para justificar su islamofobia: uno de ellos, cómo no, son los derechos de las mujeres. Hablamos con Sabiha Belm, estudiante de Derecho en la Universidad de Barcelona y autora de “Cadena Perpetua“, que recibió el premio Tandaia de Novela en 2016.

¿Crees que ser una mujer musulmana significa ser víctima de una doble, o múltiple discriminación?

Entiendo que esta discriminación puede darse por dos lados: desde la sociedad occidental – que nos ve “inferiores” por ser mujeres y sumisas al seguir el Islam – y por otro lado, de nuestra propia comunidad (marroquí como es mi caso) – que en muchas ocasiones no tolera la decisión de las musulmanas que tienen un pie en cada mundo.

Vivimos en una sociedad basada en un modelo patriarcal, y vemos como en la sociedad occidental la mujer, por su género, está discriminada en muchos ámbitos. Si esto no fuese suficiente, ser musulmana multiplica las malas miradas. Nos ven totalmente sumisas, sin voz ni voto en nuestra propia sociedad, y obligando a Europa a adaptarse a nosotras.

Luchamos en dos frentes, que en ocasiones se hacen difíciles de sobrellevar. Por un lado, contra nuestra propia comunidad clásica, tradicional, conservadora, que no da cabida al progreso. Y por otro, rompiendo los estereotipos, demostrando que es compatible ser musulmana, llevar el hijab, integrarse en la sociedad que nos acoge  -o en la que hemos nacido- y protagonizar una lucha para hacer valer nuestros derechos, como es el feminismo. En este sentido, la religión no supone ningún límite, como muchos pensarán. Es más, el Islam es un impulso para buscar el conocimiento, y con ello, luchar por lo que es nuestro.

En suma, desde mi punto de vista, las musulmanas somos discriminadas desde diversos ámbitos que podemos traducir en que damos una imagen de sumisión: “mujeres silenciadas, a las que hay que liberar, a las que que hay que enseñar a empoderarse, porque ellas mismas no pueden, ya que su propia sociedad las reduce a objetos…”.

¿Te defines como feminista a secas, como feminista islámica…?

Me defino como una persona que quiere reivindicar el papel activo de las mujeres en la sociedad, tanto en el ámbito público como privado. Demostrar que las musulmanas tenemos capacidades. No es la religión la que nos oprime, sino la propia sociedad en la que vivimos.

La expresión feminista musulmana es adecuada. Aunque muchas crean que no se debe diferenciar el feminismo (que el feminismo es homogéneo), porque es cierto que, a pesar de las diferencias que puedan existir, la causa es la misma, un empoderamiento de la mujer, no olvidemos que no todas las mujeres vivimos en el mismo contexto, pasamos por las mismas circunstancias ni somos de la misma clase social. Estos factores nos hacen diferentes y nos hacen querer reivindicar otro tipo de igualdades.

¿Hay alternativas al feminismo blanco? ¿Crees que ha habido una colonización cultural en el feminismo?

El feminismo que se conoce en Europa, generalmente, toma como referente las reivindicaciones del prototipo mujer blanca y europea. Pero no hay que olvidar que hay otras mujeres que viven o han vivido en otros contextos, que tienen otras reivindicaciones (recordemos cuando las feministas blancas luchaban por entrar en el mundo laboral. En otra realidad, las mujeres negras ya habían accedido a ese mercado y no tenía sentido aquella reivindicación de las feministas blancas).

Habría que ser un poco más tolerante, porque existen otros feminismos distintos al occidental o europeo, que son igual de válidos. Se podría entender el feminismo como la lucha, tanto de mujeres como de hombres, que creen en la causa contra las injusticias que se realizan sobre las mujeres por razón de su sexo-género, generalmente, teniendo en cuenta que las mujeres viven en distintas situaciones que requieren de distintos tipos de actuaciones.

¿Cómo explicar que el islam no es sinónimo de machismo, o que no es inherente al islam?

Yo siempre defiendo que el propio Corán es feminista. Dedica aleyas y aleyas a las mujeres, otorgándoles privilegios por encima de los hombres (“los hombres están a disposición de las mujeres” y no “maltratadlas – a las mujeres- como muchos interpretan”). El Islam nos protege como mujeres. Nos concede derechos y participación en todos los ámbitos del día a día.

El machismo va ligado a la forma en la que se interpreta el Corán. Tradicionalmente se ha venido interpretando por hombres. Pero posteriormente, las mujeres también han empezado a hacer otras interpretaciones.

El problema es que cuando se adopta el Islam, muchas sociedades se niegan a abandonar sus prácticas preislámicas, sus valores y visiones machistas, patriarcales, y al adoptar el Islam, lo contaminan, no lo toman en su esencia. Lo primero que se destaca cuando se habla de Islam es la sumisión de la mujer, especialmente por el uso del hijab. El hijab debe adoptarse por voluntad propia, como un acto más de fe, por parte de la propia musulmana y tras un tiempo de deliberación.

 ¿Qué opinas de los que piensan que llevar velo significa sumisión?

Sigue en la misma línea que la estereotipación que tiene la sociedad occidental de nosotras. No se tolera que se diga que lo llevamos por propia voluntad (dejando de lado los casos en los que es impuesto) porque alegan que nos han comido la cabeza. Nos hacen creer que el velo es una imposición del hombre sobre la mujer, cuando en realidad en un símbolo de convicción, de reafirmar nuestra fe, un elemento que va más allá de lo que exteriormente puede representar.

Si digo que llevando hijab me siento más libre, alejada de los estereotipos de la “Talla 38” – la mujer perfecta, objeto de satisfacción, instrumento para vender cualquier tipo de producto – la gente no me cree.

¿Qué opinas acerca de los planes de algunos países europeos de prohibir el hiyab en ámbitos de trabajo?

El hijab es una cuestión de la propia musulmana que decide llevarlo (es algo entre ella y Dios) y debe respetarse como tal. Por lo tanto, las instituciones deben velar por que se respete esa decisión. No acabo de entender con qué legitimidad entran a legislar sobre un tema como el de la vestimenta de las musulmanas.

Contradicen sus propios principios – tan famosos- como es el de la libertad religiosa, y quieren tomar decisiones sin ni siquiera dar oportunidad a que las afectadas (las musulmanas) hagan valer su voz.

De la misma manera que no es justo o democrático imponer el velo  a las mujeres, tampoco lo sería prohibirlo, dado que es un elemento que es decisión de la propia musulmana, como parte de su identidad personal.

Sirin Adlbi Sibai dice que el feminismo islámico es una redundancia, porque el islam es igualitario, y Wassyla Tamzali dice que feminismo islámico es una absoluta contradicción. Ella critica que gran parte de la izquierda, temerosa de ser acusada de racista, no critica el velo y otro tipo de prendas, cayendo en un relativismo cultural absurdo. Es decir, si la lucha feminista es intercultural, el burka, el hiyab, etc son prendas de opresión patriarcal y no pueden ser defendidas por su valor cultural. ¿Qué opinas?

A muchas de nosotras se nos considera musulmanas occidentalizadas, musulmanas cool, porque podemos vestir tejanos llevando un velo. Que somos la generación del cambio, las que debemos luchar contra nuestra propia comunidad, y contra “Occidente” porque supuestamente somos sumisas  y tenemos que hacer todo lo posible para liberarnos, empezando por el velo.

Creo que podemos estar de acuerdo en que ya va siendo hora de ir avanzando un poco en este tema. Es cierto que la sociedad en la que vivimos sigue alimentándose, generalmente, de los estereotipos y etiquetas que se les ha puesto a las mujeres y en ocasiones nos quieren imponer esa misma visión tan falsa y tan contaminada a las propias musulmanas.

Pero también es cierto que cada vez, la gente se interesa más, es más tolerante, conoce y se informa porque se relaciona con las musulmanas, pasando así, de una tendencia de hablar “de” las musulmanas a hablar “con” las musulmanas. Y eso es un gran avance.

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