SEPTIEMBRE: TODO LO QUE DEBEMOS APRENDER DE SU LLEGADA

SEPTIEMBRE: TODO LO QUE DEBEMOS APRENDER DE SU LLEGADA

Un año más, llega el templado enero que todos tenemos en nuestro calendario. ¡Debemos aprender tanto de este mes…!… o mejor dicho, de la mentalidad y la actitud que tomamos cuando se va acercando su llegada.

A lo largo de nuestro camino vamos cambiando nuestras prioridades inevitablemente. Es lógico que varíen las obligaciones de un niño de diez u once años, cuyo verano es una auténtica balsa de paz y diversión con pinceladas de aburrimiento (que varían por supuesto dependiendo de la situación del pequeño), a las de un adolescente (sin materias que recuperar en el mejor de los casos) o ya acentuando el contraste al máximo, a las de una ama de casa, madre, esposa, empleada fuera del hogar, etc… o todo a la vez (que sí, aunque parezca imposible de llevar, son muchos los casos).

Todos sabemos que la vida son etapas, y con ellas, creamos diferentes responsabilidades. Pero hay algo que, en esta época en concreto, nos hace muy iguales al margen de las tareas que llevamos impuestas por nuestro estado o condición: la actitud que adoptamos a pocos días de que llegue.

Aún con la tristeza por agotar fechas de relax, terrazas y siestas en la hamaca, nuestra mente adopta una visión positiva de lo que va a acontecer. Solemos coger esta cuenta atrás con un entusiasmo especial, típico de grandes proyectos y bienvenidas a planes prometedores. Los gimnasios y las academias de inglés empiezan a estar abarrotados, y aquel curso de pintura que siempre deseaste hacer va llenando sus plazas disponibles. Compramos con ilusión la famosa ropa de “entretiempo”, junto con las ansiadas mochilas y libretas que desprenden ese olor tan característico… ¡¡a nuevo!!

Y es que cada año, volvemos a mirar con el mismo brillo en los ojos al mes de Septiembre. Volvemos a abrir nuestra mente cargada de buenas intenciones y maravillosas expectativas, sin darnos cuenta de los beneficios que nos traería levantarnos así cada mañana de nuestra existencia.

Esa ansiedad que por naturaleza nos toca a todos, de retener lo bueno, de regresar a ciertas rutinas, de cansarnos hasta de no cansarnos… quizás estaría bien plantearnos utilizarla de forma inteligente y convertir esa energía puntual en habitual.

¡Hagamos de nuestro año un eterno viaje de emociones!

“El cerebro necesita emocionarse para aprender”, (José Ramón Gamo)

 

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Claudia Espinar De La Vega

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