Tu reflejo

Tu reflejo

Mami, ¿recuerdas cuando Carlos pintó las paredes de la clase? Tengo que decir que desde mi rincón al principio me reía de la situación pero luego me puse las manos en la cabeza esperando a que le regañaras. Contra todo pronóstico con la dulzura que te caracteriza le explicaste que eso no se podía hacer y al verlo tan asustado lo abrazaste y le distes un beso. Yo creo que eres la heroína de todos de Carlos, Paula, Lucía, Fernando… en definitiva de todos tus alumnos o como tú los llamas “mis pequeños”.

Eres la mejor mami del mundo, cuando íbamos al parque y tú me enseñabas desde las flores hasta la fuente donde nos sentábamos a leer o escuchábamos música. La fuente era tu espacio donde reflexionabas, te relajabas o “desconectabas” como tú decías. ¡Qué buenos momentos! Me enseñabas tanto… desde cuentos hasta las historias que me contabas cuando eras pequeña. Aún recuerdo el día que me dijiste que paseando por el parque con mi abuelito te tiraste de cabeza a la fuente, lo que me reí imaginándote. De tu lugar de desconexión tengo otro buen momento cuando fuimos con los abuelitos, los tres me pusisteis por las nubes, me queríais tantísimo y yo a vosotros también.

Pero también recuerdo momentos muy tristes cuando tú llorabas desconsolada porque no sabías si papá nos iba a tratar bien el día que se enterara que yo estaba en un rincón muy cerca de ti. Tú sabes que papi no quería niños, siempre gritaba cuando tú hablabas de tu día a día con “tus pequeños”. No entendía como los querías tanto y te entregabas a ellos. Pero mami no llores nunca más por eso, entiende que papi no los conocía y entonces no podía quererlos, eso es lo que él te explicaba pero te lo decía muy alto. Aparte del tono utilizó una palabra refiriéndose a tus alumnos muy rara, les llamaba mocosos, ¿qué quiere decir eso?

Papi es una persona muy seria y chilla mucho, como tú le decías cariñosamente “gruñón”. Lo que pasa que a veces llorabas mucho mami sobre todo cuando supisteis de mi existencia y se lo contaste. Él no quería hijos pero tú en cambio era lo que deseabas. ¿Por qué no entendía que tú me quisieras tanto? ¿Por qué él no me quería mami? Yo a vosotros os quería mucho, aunque papá hablará mal de mí. En ninguna de nuestras citas estuvo siempre venías tú sola o a veces te acompañaban los abuelitos.

Recuerdo que en nuestro primer encuentro fuiste sola y te dijeron que los dos estábamos perfectos. Corriendo fuiste a enseñarle mi foto a los abuelitos y la abuela se puse a tejer una manta calentita para que yo no me resfriará. Pero no encontraba explicación a una cosa, no me cabe en mi cabeza, ¿por qué papá rompió la manta y unos trajes que me hizo la abuela para ir al parque los domingos? Yo creo que es porque no le gustaban, no sería de su estilo, pero a ti y a mí nos dio mucha pena, tú llorabas delante de papá y yo desde mi rincón. ¿Y por qué tú llevaste mi cuarto a casa de la abuela en vez de a nuestra casa? ¿Nos íbamos a ir a vivir con los abuelos? O era ¿por qué a papa no le iba a gustar?

No sabría agradecerte todos los momentos que me defendiste delante de papá. Aún recuerdo nuestra última cita. Ese día fue los abuelitos contigo, os recuerdo a los tres llorando de la emoción al verme tan al detalle. Después de eso fuiste al trabajo y le contaste a tus pequeños que ibas a ser la mamá de un niño guapísimo, del “niño de tus ojos” como tú me llamabas. Pero al llegar a casa toda la alegría acabó. ¿Por qué mamá? ¿Por qué a papá no le gusto que le dijeras que iba a ser igual que él, que íbamos a ser como dos gotas de agua? ¿Es malo parecerse a tu papá?

Esa noche cuando llegó a casa lo sentía muy diferente, estaba muy enfadado. No le gustó lo que le dijiste de mí. Eso es porque no me vio ¿verdad? Pero ¿por qué grita papá cada vez más fuerte? Mami, tú no llores que falta muy poco para vernos y todo será diferente, tres semanas y media. Pero… ¿por qué papá te empuja desde el piso de arriba hasta el salón? Mami…, ¿¡mamá?! No puedo escucharte, me muevo mucho aquí dentro desde mi rincón, ¿dónde estás mamá? No puedo sentirte, te tengo que dejar no puedo abrir mis ojos estoy muy cansado. ¡Te quiero mami!

Después de mucho tiempo puedo conectar contigo pero desde otro rincón, me gustaba más el otro éste está muy lejos de ti y los abuelitos. Pero… ¿mami qué haces con tantos cables? ¿Quiénes son esta gente tan vestidos de blanco? ¿Estás cansada? Tienes los ojos muy cerrados. Me aburro desde mi nuevo rincón aquí no puedo sentirte, ¡Qué rollo! Espera un momento… ahora te puedo ver, ¡hola!, pero qué oscuro está el camino para llegar a encontrarnos. Desde este lado hay más claridad.

Mami, te voy a decir algo, a lo mejor te duele y no quiero que pienses que no te quiero pero creo que tu sitio está al otro lado del túnel, ese donde tú estás. Me da mucha pena pero sé que algún día nos encontraremos, espero que sea tarde, eres muy joven y “tus pequeños” y los abuelitos te necesitan. Verás que contento se ponen los abuelitos cuando abras tus ojos. Por favor mami no te olvides de mí, yo nunca lo haré y recuerda que te espero desde este rincón nuevo. Y no te preocupes que no estoy sólo, aquí hay mucha gente desde niños como yo hasta gente como los abuelitos. Recuerda que te quiero mucho y siempre seré “tu niño”.

Mami, no te vas a creer lo que ha pasado. Me he ido a despedir de papá, aunque no le gustara pero yo a él también lo quería. Estaba en un sitio muy pequeño con unas rejas y con dos camas, creo que comparte una casa muy pequeña con algún amigo. No sé pero es un sitio muy feo mamá, oscuro, frío, gente con uniformes que le dicen a papá lo que tiene que hacer. Además papá se pasa todo el día llorando, el otro día le dijeron que yo había cambiado de rincón. Se puso muy triste y se culpaba porque yo cambié de rincón y tú has estado en un túnel oscuro por el empujón que nos dio. Bueno mami, yo lo quiero aunque no haya podido compartir momentos con él. Y… ¿sabes qué? Esta mañana ha cogido la foto de mi última cita y después ha mirado al espejo y ha recordado una imagen de cuando él era pequeño. Y lo que más contento me ha puesto ¿sabes lo qué, mami? Papi me ha dicho que me quiere, también ha besado mi foto y me ha pedido perdón. Y además ha dicho que soy su reflejo. Bien decías que yo iba ser como él, papá lo ha entendido tarde, ¿verdad mami?

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