Un domingo cualquiera

Un domingo cualquiera

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graffiti carita

Esta foto la hice yo… 🙂

Hoy es 26 de octubre.
Domingo.
El domingo número cuarenta y tres del año.
Pero ya no es un Domingo Rosa.
Hoy, según San Google y un florido abanico de fuentes consultadas, el día no tiene ni título ni color… Es decir, hoy 26 de octubre, aunque parezca increíble, no es el día Internacional ni Nacional, ni de nada, ni de nadie…
¡Vaya por Dios!
Tenemos huérfano de títulos y honores el domingo en ciernes.
Pero…, ¿para qué queremos más -digo yo-… si aún nos queda bajo las uñas restos del rosa solidaridad del domingo pasado, y alojada junto al alma esa sensación imposible, mezcla de rabia, tristeza y esperanza?
Aún suenan, -y está bien que así sea-, todos los gritos de tantas mujeres -y algún que otro hombre- sin voz. Voces que se alzan buscando un camino, un futuro, una rendijita de esperanza por la que asomar el hociquillo y respirar…
Buscando, en resumidas cuentas, las fuerzas para no dejar de existir…, y hacerlo encima poniéndole buena cara al “jodidotiempo” (disculpas por la sinceridad) que nos ha tocado vivir.
Y apenas hace siete días, oleadas de rosa palo inundaban las calles y se corría en nuestro nombre. Que existimos, abría las noticias. Conciertos, homenajes, artículos, lacitos…
¿Y hoy?
O peor aún, ¿y el lunes de resaca tras ese Domingo Rosa?
Nada. O muy poquito. Lo que toca. Cada uno a lo suyo.
La que tiene “gotero” el lunes… A madrugar. Analítica. Y veredicto. Tras el sí, feliz, a que “te enchufen”. Si es que no…, maldiciones, a casa y a echarse a temblar.
Y la que dejó todo aquello atrás, y hoy sufre los incomprensibles efectos secundarios de un tamoxifeno que te dan para salvarte la vida, pero que a veces parece que sólo te la quiere amargar…, vuelta a sus dolores imposibles, a su cansancio absurdo y absoluto… A vivir.
Es así.
La vida es así.
Lo sé.
No nací ayer.
Y lo entiendo. En serio que lo entiendo, pero…
Tú que me lees… ¿No tienes, en ocasiones, la desagradable sensación de que muchas veces, demasiadas cosas, se quedan sólo en las formas? ¿En una pose? ¿En un parece que sí pero en realidad quién sabe…? ¿En un Domingo Rosa que muere en un lunes cualquiera…?
No es una recriminación. De verdad que no lo es, pero…
Hace muchos años, y no hablo de cuando los móviles no tenían cámara de fotos…, sino cuando la idea del teléfono móvil no era más que eso, una idea…, había cerca de donde yo vivía un estupendísimo graffiti que decía: “Tu pasividad es complicidad”.
Digo lo del móvil, porque de haberlo tenido en aquellas lejanas épocas, seguro le habría hecho una foto.
Como hace tres o cuatro años le hice una a este graffiti que me encontré una mañana tempranito en uno de mis paseos, y que tiempo después cobró para mí un significado aún más especial…

graffiti tremendo

Y ésta es la misma… 🙂

Pero el caso es que aquella frase caló hondo en mí. No hacer, no decir, no denunciar, no levantar en momentos determinados la voz, puede llegar a ser tan grave, tan peligroso, tan ruin o tan vergonzoso, como el brazo ejecutor.
Y no me refiero sólo al lacito rosa.
Sino a tantas y tantas cosas que nos pasan por encima con la fuerza de un ciclón, y que de repente, como si nunca hubieran existido, olvidamos…
El interés por la salud de Teresa, por ejemplo.
La tristeza tras el tsunami. Tras el terremoto en Murcia. Los atentados terroristas en cualquier parte del mundo…
Qué rápido olvidamos. Qué necesidad de pasar página.
Y sé que es ley de vida. Lo sé. Sé que no podemos vivir sólo mirando hacia atrás. Sé que la vida es sobre todo mirar hacia adelante. Sé también que no podemos vivir sufriendo y lamentándonos por situaciones que no hemos vivido, o por personas que no llegaremos siquiera a conocer, pero…
¿Puedo pedir, -apelando siquiera al resquicio de humanidad que se supone reparten el mismo día que reparten corazón, cerebro y entrañas-, un poco de ternura, una pizca de piedad de la buena…? ¿Clemencia? ¿Altruismo? ¿Empatía?
Pero por ti.
No por mí.
¡¡¡Por ti!!! Porque quién sabe el día que puedas necesitarlo de otros. Aunque sólo sea porque donde las dan las toman…, porque recoges lo que siembras…, porque acabas siendo lo que das.
Hay que mirar hacia adelante, pero sin perder la perspectiva de lo que queda atrás. De lo que pudo haber sido. De quien fue y ya no está.
Porque tú llevaste el pasado domingo un lacito rosa por mí.
Y yo te doy las gracias.
Pero sobre todo porque no sabes de qué color podría llegar a ser el lacito que otros tengan que llevar por ti…, un domingo cualquiera.

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Beatriz Camps

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5 Comments

  1. Santiago Sánchez Arenas says:

    Increíble artículo. Da mucho que reflexionar, sin lugar a dudas.

    • Beatriz Camps says:

      Muchas gracias, Santiago.
      Reflexionar siempre está bien. Incluso para darse cuenta de que uno no tiene toda la razón que cree…
      Yo sigo ahí…, reflexionando.
      Afectuoso saludo : )

  2. Beaaa, me encanta!!! cuanta razón tienes en tus palabras, en todas y cada una de ellas, no hay una constancia, no hay una implicación, se acaba el dia, la noticia, o la celebración y adiós muy buenas, aquí no ha pasado nada, y no tendría que ser asi….solo el boom del momento y se acabo, tus palabras me llegan al alma, ojala todos pensaramos como tu!!! Besitos

  3. René blanco says:

    Hola Bea. Hace al menos 30 años que no digo esto. Y como entonces no estoy de acuerdo contigo. Te regodeas demasiado y me sorprende que sigas haciéndolo tanto tiempo después. No cambias. Bueno, mejor dicho, no cambiamos. Saludos de corazón desde Suiza.

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